Todos hablamos de la infancia y de la adolescencia, pero ¿qué pasa con los preadolescentes?
Los preadolescentes ocupan la etapa entre 10 y 13 años, el paso de la niñez a la adolescencia.
El niño experimenta cambios biológicos y sociales, así como transformaciones cognitivas que le permitirán enfrentarse a tareas intelectuales propias de un adulto.
Durante esta etapa, los niños van a confiar más en sus amigos e incluso le ocultan a sus padres sus pensamientos. La relación con los padres se vuelve algo contradictoria, ya que por un lado tienen un comportamiento infantil, donde el juego mantiene su importancia y por otro, hay indicios de esa independencia característica de la siguiente etapa evolutiva, la adolescencia.
Los preadolescentes tienen unas características que a los padres no nos deben pillar por sorpresa:
• Son muy apasionados a la hora de defender sus intereses
• Comienzan a desligarse de los padres
• Experimentan la sensación de pertenecer a un grupo, y además lo necesitan
• Surgen los primeros conflictos con las figuras de autoridad
• Las relaciones de amistad producen gran satisfacción
• Desajuste de la imagen corporal, produciendo en ciertos casos algún tipo de trastorno alimenticio
Ante todos estos cambios, los padres tienen que mantener el control y:
• Mostrar competencias emocionales adecuadas, ya que los chicos aprenden a regular sus emociones observando las reacciones de sus padres
• Enseñarles a ser abiertos y expresar de forma correcta sus sentimientos
• Evitar los juegos de poder
• Ser sinceros con ellos
• Comprender sus temores y sus dudas
• Y, sobre todo, mucha, pero que mucha paciencia
La preadolescencia es sólo el comienzo de un largo proceso que dará como resultado una persona madura, tanto física como emocional. Paciencia…






